Menores de edad en la mira de tratantes en Bolivia

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28 de abril de 2008 - La trata de personas no discrimina. Ocurre en todos los rincones del planeta, en países ricos y pobres, grandes y pequeños. Si bien afecta especialmente a mujeres y niñas, hombres y niños también son víctimas de trata. Los casos que han surgido en Bolivia demuestran que este país tampoco es inmune.

Estudios de diferentes organismos indican que Bolivia es un país de origen, tránsito y destino pero es difícil cuantificar el problema. "Los números no son tan altos y las cifras solamente cubren los casos denunciados y en proceso judicial," dice Cristina Albertin, Representante de la ONUDD en Bolivia.

Mientras que muchas mujeres y niñas son forzadas a trabajar en la prostitución, los hombres y niños en general trabajan forzosamente en las minas, las fábricas y el campo. Lo confirma Betty Pinto, responsable nacional del programa de derechos humanos de las personas migrantes y de mujeres en el Defensor del Pueblo.

Considerando que las estadísticas muestran que migran y se pierden más niñas, adolescentes y mujeres adultas, la Sra. Pinto opina que "la trata es un tema profundamente de género." Si bien ambos sexos se ven afectados negativamente, la trata afecta principalmente al sexo femenino "justamente por cómo concebimos el cuerpo de la mujer". Se desvaloriza hasta el punto de ser visto como un objeto, una mercancía.

Hace unos años Pinto y sus colegas se toparon con la trata "aún sin saberlo" cuando hicieron investigaciones sobre la prostitución y se dieron cuenta que "muchísimas jóvenes y adolescentes, sin duda alguna también menores de edad" estaban siendo explotadas. Al menos un 30% de ellas fueron captadas por agencias de empleo.

Las agencias de empleo atraen candidatas a través de letreros ofertando trabajos de aseo, de cocina y otros servicios. Es común que las agencias tengan nombres bíblicos, como El Edén o La Casa de Dios, intentando presentar una fachada de inocencia. "Las aspirantes van a esos lugares, muerden el anzuelo y de pronto están derivadas ya en la prostitución," explica la Sra. Pinto.

Otro método utilizado por las agencias es la distribución de volantes alrededor de colegios. "Encuentran a chicos y chicas que han faltado a clase, les entregan el papelito y así, con guardapolvo y todo, se los llevan," dice Pinto.

Niños, niñas y jóvenes bolivianos que son víctimas de trata permanecen en el país o bien cruzan fronteras. La costumbre de enviar menores de áreas rurales a la ciudad podría suponer un peligro. Parientes o padrinos dicen que cuidarán y educarán a los niños pero en realidad quizás los exploten comercial o sexualmente. La Sra. Albertin dice que "esta práctica se puede convertir en una forma encubierta de trata de personas." En el caso que salgan del país forzados o engañados, el Defensor del Pueblo informa que más adolescentes varones se dirigen al norte y más adolescentes mujeres al sur. Muchos cruzan la frontera con testimonios falsos y desaparecen.

Teniendo en cuenta la vulnerabilidad de Bolivia a la trata de personas, varios mecanismos han sido establecidos para prevenir el delito, proteger a las víctimas y perseguir a los tratantes. El país cuenta, por ejemplo, con una ley antitrata y tráfico de personas y con unidades policiales y fiscales especializadas. A través de asistencia técnica, la ONUDD y otros organismos internacionales apoyan este trabajo que tiene como objetivo garantizar los derechos de menores y adultos.

Escuche extractos de la entrevista con Betty Pinto, de la oficina del Defensor del Pueblo (1.20 min., mp3)

Falsas promesas, víctimas de la trata en Bolivia (Radio de las Naciones Unidas)